Manuel Adorni presentó este sábado su renuncia como jefe de Gabinete de la Nación, poniendo fin a más de tres meses de fuerte crisis política y mediática originada por la investigación judicial que enfrenta por presunto enriquecimiento ilícito. La decisión se produjo luego de semanas de especulaciones y pese al respaldo público que el presidente Javier Milei le había reiterado hasta los últimos días.
En una extensa carta dirigida al Presidente, Adorni sostuvo que deja el cargo para proteger a su familia del «hostigamiento» y de las «operaciones mediáticas» que, según afirmó, afectaron a su esposa, sus hijos y su entorno más cercano. Aseguró que durante su gestión fue acusado de hechos que calificó como falsos, negó haber cometido actos de corrupción y remarcó que se retira «con la conciencia tranquila y firme en sus convicciones».
El ahora exfuncionario expresó además un fuerte respaldo político a Javier Milei, a quien definió como «la única esperanza para la Argentina», agradeciéndole la confianza depositada desde el inicio de la gestión y reiterando su apoyo al rumbo del Gobierno.
La salida de Adorni ocurre mientras continúa la investigación sobre la evolución de su patrimonio y en un contexto de fuerte presión política por parte de la oposición, que impulsaba mecanismos de control e interpelación en el Congreso.
Con su renuncia, el Gobierno busca cerrar uno de los episodios de mayor desgaste político de los últimos meses, mientras se aguarda el anuncio oficial sobre quién será el nuevo jefe de Gabinete y cómo continuará la estrategia política del Ejecutivo frente a una causa que seguirá su curso en la Justicia.



