La planta de Forestadora Tapebicuá, ubicada en Gobernador Virasoro y perteneciente al grupo Celulosa Argentina, continúa sin actividad desde agosto del año pasado y sin una fecha definida para su reactivación. La empresa atraviesa una compleja situación financiera, con una deuda que ronda los $11.500 millones, y actualmente se encuentra en concurso preventivo de acreedores.
En el establecimiento trabajan cerca de 395 empleados, quienes permanecen a la espera de una definición sobre el futuro de la firma. Aunque semanas atrás se proyectaba una posible reanudación de la producción para el 1° de marzo, desde la compañía reconocieron que hoy no existe un plazo concreto para el reinicio de las operaciones.

La apertura del concurso fue confirmada por el Juzgado Nacional en lo Comercial N° 14, que estableció un cronograma del proceso que se extenderá hasta abril de 2027. Este procedimiento permite ordenar la situación financiera de la empresa y abre formalmente la posibilidad de incorporar un inversor, condición considerada clave para la continuidad del proyecto.
Según fuentes cercanas a la firma, la forestadora no cuenta con recursos propios para recomponer el capital de trabajo necesario para retomar la producción, que incluye la compra de insumos, la reactivación logística y el funcionamiento general de la planta. Además, indicaron que Celulosa Argentina tampoco puede asistir financieramente a la unidad, ya que la compañía matriz enfrenta su propio proceso concursal y destina sus fondos a sostener su actividad principal.
Actualmente, la empresa mantiene conversaciones con posibles interesados, aunque hasta el momento no hay acuerdos firmados ni inversores confirmados. Desde el sector reconocen que este tipo de negociaciones suelen extenderse más de lo previsto.
Forestadora Tapebicuá forma parte del Grupo Tapebicuá, creado en 2005, y se consolidó como uno de los actores relevantes del sector forestoindustrial del norte argentino. Su actividad se basa en el procesamiento de madera proveniente de bosques implantados, principalmente pino y eucalipto, destinada a productos como tablas, tirantes, pisos, machimbres y tableros compensados, utilizados tanto en la construcción como en la industria maderera.
La crisis que derivó en la paralización de la planta está vinculada a la caída de la actividad de la construcción y al aumento de los costos en dólares, factores que afectaron la competitividad frente a productos importados y provocaron una fuerte pérdida de liquidez que hizo inviable la continuidad operativa.

